
Mejor Cortometraje Documental Espaces Latinos- Documental 2010
A través de Pedro, personaje atrapante, se descarga una destacada reflexión en torno al valor de la libertad y la condición humana. Se construye la belleza, fealdad, ternura y crueldad, la infinitud y los límites de LA CHIROLA. Son los monólogos de Pedro que nos ayudan a adentrarnos en su memoria de la cárcel e interiorizarnos su universo creativo.
Los espacios de supuesta libertad y los estereotipos son atacados de forma directa e inteligente con una narración consciente y honesta que se construye por la experiencia vivida de Pedro en la cárcel. Más, alla de la libertad y la falta de ésta, el “leit motiv” del documental es la pérdida de la inocencia y la recuperación de la ternura y el afecto (que, para el protagonista viene de la mano de los perros, paradójicamente). Perdida y recuperación, pesimismo y esperanza. Y un gran personaje, Pedro Cajías de la Vega que suelta frases como ráfagas de ametralladora (“los perros me han domesticado, han acabado con lo vil que tenía como hombre” o “la libertad empieza cuando uno elige su propia cárcel”). Una gran interpretación de Cajías que se permite lujos como dejar de ser el mismo para crear su propio personaje.





DOCUMENTAL Y CHARLA CON EL REALIZADOR
(Bolivia/Cuba, 26’ , 2008)
Miércoles, 3 de junio
20 horas
El joven realizador boliviano Diego Mondaca estrena en Barcelona su corto documental LA CHIROLA un trabajo donde retrata con delicado estilo visual a un hombre que vive al margen de la sociedad. Pedro Cajías de la Vega y su reclusión en el penal de San Pedro. Derrocha recuerdos y reflexiones sobre la perdida de libertad.
Diego Mondaca ofrecerá una charla con el público en la que hablará de este trabajo que ha estado seleccionado en diversos festivales de La Habana, Ámsterdam, Nueva York, Paris, Sahara, Serbia, Montreal, Buenos Aires. Considerado Mejor Documental por UNESCO, también ha obtenido mención especial en Durham, Gibara, Sao Paulo y Rosario. Acaba de ser galardonado en el Festival Documenta con el Premio del Jurado y el Premio del Público de la Sección de Creación Documental de Cortometrajes.

Pérez, director de Suite Habana una de las citas más polémicas del cine cubano, expresó que “Lo que distingue a esta edición de las que la precedieron es precisamente el público que es el mismo aunque incrementado”.
Y añadió “A mi me emocionó mucho que en la inauguración la sala Chaplin (en La Habana) estaba completamente llena de un público que venía a ver un cine solidificado y de verdad”.
Alrededor de 71 obras, 35 documentales, 21 materiales de ficción y 15 de animación, realizadas por cineastas cubanos menores de 35 años constituyeron la selección oficial de esta edición.
LA CHIROLA
Mención al MEJOR SONIDO Ruben Valdes
Premio a la Dirección de Fotografía de Andrés Boero Madrid
El Premio La Mirada de Otro, dedicado a estudiantes extranjeros que se forman en Cuba como cineastas, fue esta vez para Andrés Boero, de la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños por la dirección de fotografía en La chirola.
WEB: http://alocubano.nireblog.com/post/2009/03/03/cine-joven-otra-mirada-a-la-realidad-cubana


+ Winner of ESPECIAL MENTION OF THE JURY

+ Winner of ESPECIAL MENTION OF THE JURY
Cumprindo uma longa sentença na prisão, Pedro Cajías descobriu, mais do que uma punição, a oportunidade inusitada de melhorar sua alimentação e saúde, além de uma experiência de companheirismo. Apavorado com a iminente libertação, ganhou um cão de um guarda. O animal tornou-se sua salvação na construção de uma nova vida, em que tem uma casa, um pedaço de terra e um canto para observar as estrelas.
É TUDO VERDADE 2009
Por Cid Nader
“A Chirola” (La Chirola), de Diego Mondaca. Bolívia – 25 min – 2009
Vindo de um país quase improvável quando se pensa em realizações cinematográficas (ou afins, se bem que o país tem realizado alguns curtas metragens interessantes mesmo, já há alguns anos), a Bolívia, o curta-documentário de Diego Mondaca é quase um estupendo estudo sobre o real sentido de liberdade, em um país pobre. Ao escolher Pedro Cajías para contar sua história nos tempos em que esteve preso, o que o filme conseguiu foi fazer perceber que a miséria talvez (com certeza deve ser) seja a maior das prisões: o fato mais cerceador contra a possibilidade de alguém se sentir realmente livre. Com muita atenção à confecção dos planos – bastante amplos e de muita horizontalidade (como que, talvez, querer situar fisicamente Cajías na “liberdade”, num contraste ao que ele apregoa) – o documentário já se mostra interessante visualmente: porém, tal cuidado visual, não está lá como peça de encantamento – e isso fica bem nítido quando se vê o filme. A calma do narrador e do realizador combinam de modo óbvio, e quando se passa a ouvir que o ex-prisioneiro (isso pela boca do próprio) tinha medo do momento em que sairia do cárcere, por ter medo da solidão e de, principalmente, vir a passar fome, e isso sob edição contida e calma, cai a ficha sobre o que é realmente a liberdade para os mais desprovidos.
O filme acaba se mostrando mais belo ainda quando a relação de Cajías com seu cachorro – que consegui na prisão, e que foi um dos motivos de ele aceitar uma nova empreitada solitária – acaba por tomar uma porção interessante do que ocorre na tela. Lá na Bolívia – com sua extrema pobreza e tudo – alguém consegue um pedaço de terra para reiniciar a vida (não há explicações maiores sobre se todos os ex-presos tem esse direito, mas também não era necessário isso nesse trabalho específico), e um bicho fiel para acompanhá-lo. O que fica evidente, é que Mondava teve sensibilidade suficiente para contar uma história que poderia ter descambado para para conclusões mais superficiais sobre o que é ser livre.

LA CHIROLA
Winner of ESPECIAL MENTION OF THE JURY
In this distinct, sometimes poetic film, form and content are equally important. Every image is carefully framed and can go out of focus or rather re-establish it. In The Chirola, former convict Padro Cajias tells his story in a fragmented monologue. He saw his long incarceration among murderers, revels and paramilitaries as a punishment. For him, it was a relief, a long vacation after a turbulent period in addition to structure, life in prison offered him companionship and better health. He put on weight, worked out a lot, and actually had considerable difficulty when he became aware that his release was coming up. The last thing he wanted to do was exchange one prison for another. He received a puppy from an empathetic guard, and that puppy became his salvation. In Cajia's mind, the dog turned him into a more civilised person more civilised than he ever could have become among people. As a result, he didn't want to reintegrate into society, but rather sought a place on the sidelines a simple house with a piece of land where he can look up at the starry sky, his dog at his side.
WEB OFICIAL IDFA

LA CHIROLA
Ganadora:
+ Premio al Mejor Film de Derechos Humanos
+ Premio Oficina de Derechos Humanos
+ Mención Especial en la categoría documental.
Jurado: Rubén Chababo (Museo de la Memoria, Municipalidad de Rosario) Adrián Jaime (Lic. en Cine y TV y realizador audiovisual) Celeste Lepratti (Docente)
Primer Premio: LA CHIROLA de Diego Mondaca (Bolivia)
El Jurado ha considerado que el film logra plasmar a través de un personaje atrapante una destacada reflexión en torno al valor de la libertad y la condición humana al tiempo que evidencia una destacada destreza en el manejo de las herramientas narrativas tanto en lo fotográfico como en su banda sonora, siendo la totalidad de la realización sumamente coherente con el conjunto de la propuesta audiovisual.
Este jurado ha considerado que el film reúne niveles de excelencia narrativa y un abordaje sumamente singular y poderoso - por fuera de los estereotipos - de la temática elegida. Diego Mondaca ha sabido, con inteligencia y sagacidad, leer una historia y transmitirla de un modo eficaz, haciendo uso de un lenguaje y una sensibilidad que merece nuestro más enfático reconocimiento.
Web oficial del festival de rosario (Ganadores)
http://www.centroaudiovisual.gov.ar/flvr08/?p=147
1.- La nueva generación de cineastas bolivianos tiene como sana costumbre anunciar su talento de golpes a primeras. El corto documental de Diego Mondaca, “La chirola”, me hizo recuerdo a otros cortos anunciadores de buenas nuevas, todos con colección de premios internacionales detrás: “Destierro” de Rodrigo Bellott y “Desde el fondo” de Adriana Montenegro.
2.- Diego Mondaca es un orureño-paceño con estudios de cine en la escuela San Antonio de los Baños, Cuba. Su tesis, junto a un equipo de cuatro cineastas de diversos países hermanos (montaje, Aldo Alvarez; fotografía, Andrés Boero; sonido, Rubén Valdés; y música, Canela Palacios) es este cortometraje documental de apenas media hora donde Mondaca vislumbra una sensibilidad mayor por el cine y apuntala esperanzas en una gran carrera de cineasta con sensibilidad, poesía y compromiso.
3.- “La chirola” acumula este año ya una decena de premios en varios festivales de cine internacional. Es el debut más auspicioso de un cineasta boliviano en muchos años. Mondaca, a parte de exitoso, es un artista arriesgado y con una profunda fe en el trabajo colectivo y en las posibilidades del documental, un género muchas veces considerado de segunda fila. Gracias a este potente documental de cuidada presentación estética con “sencillas” dosis de ficción poética, protagonizado por Pedro Cajías de la Vega.
4.- “La chirola” es un excelente ejercicio de reflexión sobre las fronteras entre lo documental y lo ficcional. Entre las ideas y las acciones. Entre los silencios y los pensamientos. Entre lo verdadero y lo no verdadero. Y por supuesto, entre la libertad y el encarcelamiento. Con altas dosis de manipulación, con elevadas cargas de poesía y compromiso, desde lo racional a lo emocional, de ida y de vuelta, a la vida, hacia el placer inigualable de mirar las estrellas en un cielo despejado (y paceño).
5.- Más, alla de la libertad y la falta de ésta, el “leit motiv” del corto es la pérdida de la inocencia y la recuperación de la ternura y el afecto (que, para el protagonista viene de la mano de los perros, paradójicamente). Perdida y recuperación, pesimismo y esperanza. Y un gran personaje, Pedro Cajías de la Vega que suelta frases como ráfagas de ametralladora (“los perros me han domesticado, han acabado con lo vil que tenía como hombre” o “la libertad empieza cuando uno elige su propia cárcel”). Una gran interpretación de Cajías que se permite lujos como dejar de ser el mismo para crear su propio personaje (especialmente en esos tres minutos de “ficción pura” cuando recrea las llamadas desde la “chirola” al abogado de turno).
La chirola Entrevista al director
El documental dirigido por el boliviano Diego Mondaca está dando la vuelta al mundo. La propuesta ha ganado premios en festivales reconocidos internacionalmente como el Festival de Cine Pobre de Gibara (Cuba), el Fullframe Documentary Festival y el Festival Internacional de Documentales de Sao Paolo (Brasil). La chirola, película realizada por un equipo de jovenes latinoamericanos, cuenta la historia de Pedro, ex convicto que nos sumerge en su mundo dándonos un paseo a través de sus recuerdos de la chirola (la cárcel de San Pedro de La Paz). Las emociones, cambios, incertidumbres y traumas que se generan en una situación límite construyen su filosofía de vida y libertad. Cine con Cristal conversó con el joven director boliviano acerca de la historia de la propuesta, sus propósitos y cuestionamientos.
Cine con Cristal: Creemos que una de las tensiones que se trabajan en La chirola tiene que ver con el diálogo y el choque entre el peso de la historia y el de ciertos elementos como la fotografía. ¿Cómo trabajaste estos aspectos en la película? ¿Funcionan en correspondencia o se oponen?
Diego Mondaca: Sin duda hay un cuidado estético importante en La Chirola que es el resultado de una buena comunicación entre todo el equipo. El aporte de cada uno de los que construimos el filme ha hecho posible esto. Pero todo lo tratamos de llevar hacia un enriquecimiento de la historia y el juego que intentamos plantear. El uso de blanco y negro no solamente representa una idea estética, sino que alimenta el imaginario tanto del espectador como del personaje. El filme se construye en dos tiempos fundamentales: pasado y presente, además de dos locaciones claramente identificables: su casa (dentro), que representa su tiempo en la cárcel y el pasado por consecuencia; y los exteriores, que son planos abiertos y generales que buscan representar la ilusión y el futuro de una proyección sonada de libertad. Entonces, me animaría a decir que se logra una armonía estética y narrativa.
El blanco y negro, por ejemplo, fue escogido porque representa también extremos. O es negro o es blanco. Es como la vida de los internos, donde sus posibilidades de escoger la opción mas correcta se ve bastante más reducida por su misma reclusión, además del estado psicológico y emocional que experimentan.
Cine con Cristal: Los caminos del documental de alguna manera han sido poco explorados y los públicos para éste género en el cine no han logado consolidarse...
Diego Mondaca: La chirola es un documental que ha sido ganador de numerosos premios en el exterior como documental, pera a su vez es un trabajo que bordea la ficción por cómo se construye la puesta en escena.
Cine con Cristal: ¿Dónde está el límite de un trabajo documental y una ficción en tu propuesta?
Diego Mondaca: Pienso que el límite es bastante ambiguo. Ambos, tanto ficción como documental son audiovisual, ambos manejan un mismo lenguaje, además de tener una misma intención general: contar historias. Ambos pueden jugar con las herramientas del lenguaje. Personalmente pienso que la única diferencia, si la hay, está en el plano ético. En documental uno generalmente trabaja con personas reales, que no son actores. Eso demanda una mayor comunicación, mayor entrega y un cuidado ético hacia la otra persona, hacia tus protagonistas. En ficción no, ahí vos trabajas con actores, a los que puedes transformar en tiranos o ángeles a tu antojo. El documental demanda una fuerte base ética y sentido común para que pueda ser una obra considerable e importante.
Cine con Cristal: Las ambiguas fronteras entre documental y ficción se enriquecen en una escena en particular: cuando Pedro recrea las llamadas por teléfono desde la cárcel. ¿Cómo trabajaste esta escena que más que relato es simulación, recreación?
Diego Mondaca: Esta es una escena que salió por la espontaneidad de Pedro. En esos 3 minutos de plano secuencia se puede sentir el verdadero drama que representa la espera, fundamentalmente para un privado de libertad. Además de una denuncia, en 3 minutos, de la corrupción e incompetencias de los legisladores, abogados. Es un plano secuencia, a mi entender, con mucha carga emotiva que difícilmente puede lograr la mejor de las ficciones. Esto fundamentalmente porque ese relato de Pedro nace de la propia experiencia, se puede sentir ese dolor y esa rabia. No trato de denunciar las fronteras entre ficción y documental. Más bien no me preocupo de ellas. Lo único que trato es poder utilizar, junto con el equipo que trabajo, todas las herramientas narrativas propias del audiovisual para poder contar de la manera más creativa una historia.
Cine con Cristal: Constantemente hablas del equipo que hizo posible La chirola, ahí encontramos personas de distintos lugares de Latinoamérica ¿Qué significa para ti cuestionar de alguna manera una realidad de injusticias que no sabe de fronteras en nuestro continente?
Diego Mondaca: Hay algo muy claro: yo no soy el único que hizo este filme. Esto lo digo en varios aspectos. Primero, porque este trabajo representaba la tesis de grado de cada uno de nosotros, entonces yo, como director del proyecto tenía que tener la suficiente madurez como para entender eso. Que mis compañeros y amigos que participan en el filme tenían y tienen el mismo derecho de expresarse creativamente en la misma medida que yo lo pretendía hacer. Ese fue el nivel de diálogo que teníamos. Les plantee este filme como una composición conjunta, digamos co-autoral. Era una exigencia mayor para mí por que tenía que transmitirles fielmente mis intensiones, mi idea y mis pretensiones, de modo que ellos puedan primero entenderme y después sentirse identificados hasta el punto de aportar creativamente. El secreto es la comunicación honesta con los que no son sólo tu equipo de filmación, sino son tus amigos y colegas. En ese sentido funcionamos como grupo. Era un trabajo hermoso. Recuerdo que antes de ir a filmar a Bolivia, le presté un libro al montajista: El sentido de la vida (Viktor Franckl), y le dije: “lee esto que nos va ha servir para editar lo que estoy pensando hacer”. No le dije más. Con el fotógrafo, el sonidista y la asistente de dirección primero paseamos la ciudad de La Paz y sus alrededores. Tenían que, digamos, medir el pulso de una ciudad y una sociedad que es muy diferente al resto de las que conocemos. El sonido y la luz son bastante particulares en La Paz, además del tiempo andino que tenemos. Ellos tenían que sentir eso para comenzar a entender mis ideas. Si no hubiera sido imposible. Desde ahí nace el estilo del documental. Desde ese momento nuestro abordaje hacia Pedro y la historia era desde un plano emocional antes que racional. Teníamos que sentir ese dolor, esa desesperación y esas alegrías que Pedro nos narraba para poder recrearlas con mucho cuidado en un lenguaje audiovisual. Después de rodar cada día, con la asistente de dirección editábamos pequeños fragmentos, los analizábamos y los dialogábamos para poder al día siguiente continuar. Así fuimos generando el documental y su estilo.
Cine con Cristal: ¿Por qué escoges la historia de Pedro?
Diego Mondaca: Nosotros hablamos en La Chirola de dramas humanos. Pedro representa un canal, una vía para poder entender dramas humanos. Porque él tuvo la experiencia de vivir ahí dentro como de ahora estar fuera. Es un gran ser humano que ha vivido esos límites y nos puede dar una dimensión humana y sencilla de lo que puede representar la pérdida de libertad, una pérdida de sentido de la vida. Creo que la lectura de La Chirola puede tener muchos niveles. Por ejemplo, todos sufrimos la tortura de los precios y la realidad de que si no tienes dinero pues no comes. Que las cuentas te atacan... y la violencia..y la sociedad misma poco a poco te va acorralando hasta que te das cuenta que estas preso de un sistema de una forma de vida, de un esquema.
Cine con Cristal: Evidentemente la libertad es uno de los temas en los que el cine siempre ha insistido. En este sentido, la historia de Pedro es la historia de muchos ¿qué tipo de personaje se construye? ¿Pedro habla por él o por muchos más?
Diego Mondaca: Primero creamos una gran empatía con Pedro. Yo me hice muy amigo de él, principalmente porque compartimos formas de pensar, él es un gran ser humano. Cuando hice mis primeros acercamientos a Pedro vi que tenía una interpretación bastante original y honesta de su vida en la cárcel, además de un sentimiento humano hacia sus "companyeros" de la cárcel. A partir de ese punto es que comenzamos conjuntamente a hacer o elaborar una interpretación de la vida en la cárcel. Su belleza, su fealdad, su ternura y su crueldad, su infinitud y sus límites. Ahí nos damos cuenta que es un drama humano del que "nadie" puede escapar. Pedro habla por él y por muchos. Es una experiencia personal y al mismo tiempo tiene un poder universal. Pedro tiene esa capacidad, nosotros la interpretamos con la mayor honestidad y cuidados que pudimos.
Cine con Cristal: La música, compuesta por Canela Palacios, juega un rol fundamental en La chirola. Por otro lado, el cierre de la película con el sonido de una banda enriquece y complejiza más la propuesta.
Diego Mondaca: Son 27 tarkas grabadas al vivo por Ignacio López (uruguayo). El diseño sonoro (Rubén Valdez, Cuba), que es una combinación de esta música con sonido que grabamos en La Paz, componen una banda sonora que es realmente un lujo. Me alegro mucho cuando reconocen la calidad de la banda sonora porque la gente que trabajo directamente en ello es muy talentosa. La banda está grabada en vivo, es la primera banda del Gran Poder. Fuimos a grabar a las 06.00 de la mañana para poder tenerla limpia. Una de las cosas de las cosas de las que realmente me siento orgulloso es que en La Chirola absolutamente cada sonido que esta grabado es sonido directo que lo grabamos con mucho cuidado para el filme.
Cine con Cristal: ¿La idea del equipo desde un principio era mover la película por festivales? ¿Se imaginaron que la película fuera ganadora de tantos premios internacionales?
Diego Mondaca: No. En verdad, el proceso de rodaje fue muy complicado en términos logísticos. La escasez de equipos y los correteos. Lo único que queríamos era hacer un filme bueno, que nos satisfaga a nosotros como equipo, que nos sintamos orgullosos de el trabajo que hacíamos. La alegría más grande del director es cuando tu equipo está contento con el resultado, cuando al finalizar el filme aun se sienten identificados y enamorados de él.Ya después vienen las otras cosas, los premios y festivales son consecuencia de ese trabajo. Pero primero hay que acabar el filme, hacerlo bien, antes de pensar en festivales.
Cine con Cristal: Ahora, la pregunta que todos nos hacemos en Bolivia: ¿cuàndo vamos a tener la posibilidad de ver La Chirola en las salas del país?
Diego Mondaca: Mira, esa es una gran pregunta. Para nosotros, irónicamente (rayando el ridiculo) es muy complicado, acomodar una película boliviana en nuestras propias salas. Este no es un problema exclusivo de Bolivia, se lo padece en toda Latinoamérica. Yo espero que a mi llegada a Bolivia podamos tener por lo menos una semana de sala, ya sea en la Cinemateca o donde se pueda.
Con “La chirola”, el cineasta orureño (29) ha conquistado galardones en Europa y América. Se prevé su estreno en La Paz en agosto.
JAVIER BADANI RUIZ,
periodista
A sus 29 años, el cineasta orureño Diego Mondaca tiene mucho que celebrar. Su ópera prima, el corto documental La chirola, ha cosechado en un año premios y menciones en festivales de España, Brasil, Holanda y Argentina.
En agosto, esta pieza audiovisual será exhibida en la Cinemateca, “dependiendo de la disponibilidad de las salas”, apuntó Mondaca desde Alemania, donde culmina un posgrado en el género documental.
“Es una ironía y una vergüenza lo difícil que resulta acomodar una película boliviana en una sala (de cine) boliviana. Hay que competir con las cintas taquilleras de Hollywood, sin importar si tu trabajo ha sido reconocido en otros países”, lamentó.
Entrevista al director
Mondaca terminó en julio del 2008 sus estudios en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. El cineasta, que se especializó en el trabajo documental y que decidió efectuar su trabajo de tesis en Bolivia (La chirola), recuerda que fue una entrevista la que le motivó a acercarse al lenguaje audiovisual.
“A los 24 años realicé una entrevista al director Jorge Sanjinés (La nación clandestina) para la revista española Rebelión. Él me traspasó la pasión por el cine y a partir de allí supe que lo mío era la cinematografía. Entablamos una gran amistad, empecé a trabajar con él y desde entonces transito el mismo sueño”.
Su primer intento en el mundo audiovisual lo realizó entonces junto a la Escuela de Cine y Artes Audiovisuales (ECA), con la filmación de Cambio de guardia. “Era un documental que estaba contado a partir de la plaza Murillo, marcada por acontecimientos históricos y sangrientos”.
El sueño de Mondaca le llevó, tras tres años de estudio en Cuba y la producción académica de siete cortometrajes, hasta México, donde trabajó con destacados realizadores como Alberto Cortés (Corazón del tiempo).
Bolivia, retratada desde afuera
“El cine boliviano no es muy visto ni conocido afuera. No estamos presentes en los festivales, en especial en el género de los documentales. Sin embargo, paradójicamente, existen documentales sobre Bolivia, pero realizados por extranjeros. Hasta ahora se sorprenden cuando me presento en los festivales como documentalista boliviano. Se extrañan, porque no es muy usual”.
Mondaca es crítico ante el escaso apoyo estatal a los directores nacionales. “Ya es difícil producir audiovisuales, pero si no hay instituciones que te apoyen la cosa es aún más crítica. Otra falencia radica en que, si bien tenemos gente preparada, ellos no están produciendo”.
“Un problema con el género documental es que en Bolivia se lo entiende más como una cuestión institucional. Una empresa te contrata para hacer un documental que tiene por objeto visibilizar su trabajo empresarial. En el país no se hace documentales narrativos, piezas que apunten a generar espacios de reflexión sobre su realidad”.
A pesar de las dificultades, Mondaca y su equipo han logrado plasmar sus proyectos y han conseguido captar apoyo para continuar produciendo productos audiovisuales. “Volveré a Bolivia en agosto, para comenzar la filmación de un largometraje en documental gracias a los fondos que ganamos en el Festival Internacional de Cine de Amsterdam (Holanda), uno de los eventos más prestigiosos en este género”.
“Quiero trabajar en Bolivia, retratar nuestra sociedad. Me interesa utilizar el cine no simplemente como un medio de entretenimiento, sino como un medio para manifestar cuestionamientos a lo que somos”. Ese objetivo ha sido plasmado en La chirola, donde el cineasta buscó devolver el rostro humano a los privados de libertad, a través de la historia de un ex convicto, Pedro Cajías.
El documental recibió este mes el Primer Premio y el Premio del Público en la categoría de Cortometraje en el Festival Internacional de Documentales de Madrid. En Argentina logró el Premio al Mejor Film de Derechos Humanos en el Festival de Cine de Rosario. A estos galardones se suman premios otorgados en festivales realizados en Brasil, Europa y por la Unesco este año. “Estamos luchando por proyectar al público boliviano el filme hasta agosto. Hay que negociar con las salas para lograr un espacio en medio de las taquilleras de Hollywood”, señaló.
Una mirada crítica y poética
“Un film poderoso y poético”. Así calificó el jurado del Full Frame Documentary Film Festival de Durham (EEUU-2009) el documental La chirola.
Este trabajo se centra en la historia de Pedro Cajías de la Vega, ex guerrillero que pasó varios años recluido en la cárcel de San Pedro, en La Paz. Cajías interpretándose a sí mismo, es el único personaje del film en el que derrocha recuerdos sobre la pérdida de la libertad.
“Yo realizaba talleres en la cárcel y comencé a observar una serie de formas de vida que se desarrollan adentro. Identifiqué que afuera de esos muros se tejen prejuicios sobre los presos, dominados por el miedo. Entendí que se los juzgaba a partir del delito, descartando así su derecho de seres humanos”, explica el realizador orureño.
“Luego conocí a Pedro a través de unos amigos y con sus experiencias vividas en la cárcel fuimos construyendo el documental. Al final, en el corto narramos la situación de los presos a través de la historia de Cajías”.
El proceso de investigación tomó cuatro meses, la filmación se desarrolló en La Paz en dos semanas. Finalmente, el trabajo de posproducción se realizó en dos meses. “Espero que con este documental nos demos cuenta que nuestra sociedad tiene esquemas de prejuicios que también nos van encarcelando”, concluye.
Mondaca, un cineasta reconocido
Sucre/CORREO DEL SUR
La perseverancia y la voluntad llevaron a Diego Mondaca a ser un reconocido cineasta boliviano, quien con sus 29 años todavía promete brindar más creaciones en el mundo del cine. La experiencia de Jorge Sanjinés, según Diego Mondaca fue lo que motivo al cineasta a seguir en el universo de la producción. "Para mi Jorge es un gran cineasta boliviano, a quien considero un maestro y uno de los mejores, además de ser un gran representante del cine latinoamericano", expresó el cineasta.
Pero al margen de la motivación de Sanjinés, Mondaca abrió sus alas el 2004 cuando fue a Cuba tras recibir una beca para ampliar sus conocimientos en cine, pero con especialización en documental.
Esa experiencia fue sólo el inicio de una carrera, porque después el joven cineasta se fue a México para trabajar y ganar experiencia en la industria del cine.
Así, con varias experiencias que fueron reflejadas en las tantas producciones, Mondaca fue ganando terreno en el mundo del cine. "Hasta ahora todo lo que hice me ha gustado, pero una producción que nos ha disparado y de la que se habla últimamente es 'La Chirola', un documental que hicimos el año pasado aquí en Bolivia (La Paz), y que por suerte hasta ahora ganó muchos premios, con presencia en los grandes festivales exclusivos para documentales como Ámsterdam, Brasil, Estados Unidos con premios ganados en esos eventos, y el último galardón como el mejor documental para la UNESCO", contó Mondaca.
Respecto al último trabajo de Mondaca denominado "La Chirola", explicó que retrata con delicado estilo visual a un hombre que vive al margen de la sociedad y reflexiona sobre la naturaleza de la libertad.
LA TEMÁTICA DE MONDACA
Según el cineasta, todas sus producciones son reflejo del drama humano, a partir de ahí se construye a los personajes. Una situación de vida y un futuro de ideas y concepto es lo que se trata de desarrollar con el juego del cine.
"El reflejar los miedos, los dolores del ciudadano y tratar de reflexionar haciendo que el filme también pueda hacer que los espectadores recapaciten en los problemas que no son ajenos a ninguno de nosotros", expresó.
En sus años de trayectoria Mondaca produjo más de seis corto metrajes; todo este trabajo, según él, refleja el esfuerzo, la voluntad y la constancia que para el cineasta es la base para lograr el éxito ó cualquier meta que uno se propone.
"A todos aquellos jóvenes decirles que la base para todo es la perseverancia, la carrera del cine al igual que cualquier otra carrera de un médico, de un periodista o un economista se construye. Lo más importante es tener las ganas de hacerlo, el cine es un arte, tan arte como son las ciencias exactas", manifestó Diego Mondaca que es natural Oruro.
CINE • El paceño ganó en la categoría cortos y obtuvo el Premio del Público con “La chirola”.
El cineasta boliviano Diego Mondaca obtuvo con su film La chirola el primer premio del jurado en la categoría Creación Documental de Cortometrajes, en el Festival Internacional de Documentales de Madrid (España). Además, su obra recibió en este certamen el Premio del Público.
El cortometraje, que ya obtuvo premios en festivales cinematográficos de Brasil, Argentina y Holanda, se centra en la vida del ex guerrillero boliviano Pedro Cajías de la Vega —que protagoniza la cinta—, quien rememora en la obra sus experiencia en la cárcel.
Filmada en blanco y negro, La chirola “es un corto de excelente calidad, que nos ofrece una reflexión intimista sobre la vida de los privados de libertad”, señaló el ex presidente de la República y crítico de cine, Carlos Mesa.
La ex autoridad participó en dicho festival, que se realizó a comienzos de este mes, como jurado de la categoría Reportaje.
Mondaca, egresado de la Escuela de Cine Documental de San Antonio de los Baños (Cuba), reside hoy en Alemania. El cineasta presentó su obra en distintos festivales internacionales.
La chirola recibió los premios de Mejor Film sobre Derechos Humanos y Mención Especial en la categoría Documental en el Festival Latinoamericano de Cine de Rosario 2008 (Argentina).
Un cineasta boliviano es premiado en Sao Paulo
CORTOMETRAJE • El director Diego Mondaca recibió una mención honrosa por La Chirola.
• REALIZADOR • Mondaca en Alemania, donde reside.
El director boliviano Diego Mondaca recibió el domingo una mención honrosa en el Festival Internacional de cine É tudo Verdade de Sao Paulo, Brasil. El galardón distinguió a su cortometraje La Chirola.
La cinta filmada en blanco y negro muestra la historia del ex guerrillero Pedro Cajías de la Vega y su reclusión en el penal de San Pedro. Cajías, interpretándose a sí mismo, es el único personaje del film en el que derrocha recuerdos y reflexiones sobre la pérdida de libertad.
“La Chirola retrata con delicado estilo visual a un hombre que vive al margen de la sociedad y reflexiona sobre la naturaleza de la libertad”, justificaron los jurados del festival en la premiación.
La cinta, que se exhibió en las ciudades de Sao Paulo y Río de Janeiro, también será presentada junto a otras películas en Brasilia la segunda quincena de abril.
Además de la mención honrosa del festival brasileño, La Chirola obtuvo el 2008 los premios a Mejor Film sobre Derechos Humanos,y Mención Especial en la categoría Documental en el Festival Latinoamericano de Cine de Rosario (Argentina). También fue galardonada el año pasado con una Mención Especial del Jurado en el IDFA (International Documentary Film Festival) de Amsterdam en Holanda.
Diego Mondaca, quien actualmente reside en Alemania, esta semana presentará su película en el Festival de Belgrado.
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